Reduce las horas de un trámite notarial a minutos. Sin tipear dos veces. Sin perder una palabra. Sin renunciar a la pluma del titular.
Lex no escribe como una máquina. Aprende el estilo del escribano titular, el formato del registro, las cláusulas que se firman en esa oficina — y lo replica con fidelidad notarial.
Cada acto se puede abrir abajo. Vas a ver su estructura interna, sus partes, y un ejemplo del párrafo que Lex genera para esa pieza concreta.
DNIs, planos, informes de dominio, escrituras antecedentes. Lex extrae los datos estructurados — partes, inmueble, montos — y los devuelve en una planilla que el escribano verifica de un vistazo.
Donde Lex se equivocó o le faltó un dato, queda un placeholder visible. El titular completa, ajusta, agrega cláusulas particulares. La oficina decide; Lex sostiene la pluma.
En menos de un minuto, Lex genera el acto completo con el membrete real del registro, la tipografía editorial, los apartados romanos. Listo para leer, ajustar, imprimir y firmar.
Cada expediente lleva su contador de tiempo ahorrado, sus archivos fuente, su historial de versiones. La oficina mide cuánta hora le devolvió Lex a cada acto, mes a mes.
Lex nació adentro de una escribanía de Córdoba. Empezó leyendo una compraventa, después un poder, después un estudio de títulos sobre una propiedad de Villa Allende.
El acuerdo fue simple: Lex se quedaría con el trabajo repetitivo — extraer datos, armar dictámenes, redactar el cuerpo de las escrituras — y el escribano se quedaría con lo que solo un escribano puede hacer: verificar, certificar y firmar.
El membrete sigue siendo el del registro. La pluma sigue siendo la del titular. Lo único que cambió es cuántas horas necesita la oficina para llegar al mismo lugar.
"El escribano paga una fracción del tiempo que Lex le devuelve."
No se cobra por documento. No se cobra por instalación. Se cobra por el tiempo medido — y solo cuando el tiempo se ahorró de verdad.
Si tenés una escribanía y querés ver a Lex trabajando con un caso real de tu oficina, escribínos. Una llamada de quince minutos alcanza para saber si tiene sentido.